Psicosis

Psicosis (1960). EEUU. T.O.: Psycho. Dir.: Alfred Hitchcock. Prodc.: Shamley (Paramount). Prod.: Alfred Hitchcock. Guión: Joseph Stefano un la novela de Robert Bloch. Fot.: John L. Russell (B/N). Música: Bernard Herrmann. Títulos de crédito: Saul Bass. Montaje ge Tomasini. FX fotográficos: Clarence Champagne. Dur.: 109 m. Intérpretes: Anthony Perkins (Norman Bates), Vera (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Martin Balsam (Milton Arbogast), John Mclntire (Sheriff Chambers), Simon Oakland (Tor Richmond), Janet Leigh (Marion Crane), Frank Albertson (el millonario), Pat Hitchcock (Marion).

Mansión donde sucede la película Psicosis
Mansión donde sucede la película Psicosis

Argumento de Psicosis

Marion, amante de Sam, huye de Phoenix llevándose cuarenta mil dólares de la empresa en la que trabaja. Al caer la noche se detiene en un motel. El dueño, Norman, le cuenta que vive con su anciana madre. Cuando Marion se está duchando en su habitación, la vieja entra y la asesina violentamente. Al darse cuenta de lo ocurrido, Norman limpia las huellas del asesinato e introduce el cuerpo y el automóvil en una ciénaga.

Tras la desaparición de la joven, su hermana Lila, Sam y el detective de la compañia de seguros de la empresa para la que Marion trabajaba comienzan su búsqueda. El detective comienza a preguntar en moteles, y al llegar al de Bates e intentar entrevistarse con su madre, es asesinado. Por su parte, Sam y Lila se inscriben en el motel y el primero distrae a Norman mientras Lila explora la casa, encontrando el esqueleto vestido de la señora Bates. Norman es descubierto y encerrado en un sanatorio mental.

Norman Bates no fue, ni mucho menos y aunque a menudo lo parezca, el primer psicópata de la historia del cine: basta recordar al memorable Richard Widmark de EI Beso de la Muerte (Kiss of Death, 1948, Henry Hathaway) empujando escaleras abajo a una anciana en silla de ruedas. Sin embargo, puede establecerse un antes y un después en el cine de horror a partir de Psicosis. De hecho, es el título que abre este libro y, en consecuencia y a nuestro entender, el que da carta de nacimiento al terror moderno, tanto por su calidad implicita como por su condición de modelo a imitar por numerosos realizadores, así como por su enorme éxito comercial (el mayor en la carrera del director británico), pese a las iniciales (y lógicas?) reservas críticas.

Lejanamente inspirado en el caso real de Ed Gein, el texto original de Robert Bloch solo sedujo a Hitchcock por un motivo: «Creo que lo único que me gustó y me decidió a hacer la película fue la instantaneidad del asesinato en la ducha; es algo completamente inesperado y, por ello, me sentí interesado».

De hecho, el maestro británico tampoco pretendía realizar un film abiertamente terrorífico: «El ambiente misterioso es, en cierta medida, accidental; por ejemplo, en California del Norte, pueden encontrarse muchas casas aisladas que se parecen a la de Psicosis; es lo que se llama el “gótico californiano”. No empecé mi trabajo con la intención de conseguir la atmósfera de un viejo film de horror de la Universal, lo único que pretendía era ser auténtico. Ahora bien, no cabe ninguna duda de que la casa es una reproducción auténtica de una casa real, y el motel es igualmente una copia exacta. Elegí esta casa y este motel porque me di cuenta de que la historia no provocaría el mismo efecto con un bungalow corriente; ese estilo de arquitectura iba muy bien con la atmósfera que debía tener».

Norman Bates es el protagonista de Psicosis
Norman Bates es el protagonista de Psicosis

Buscado conscientemente o no, Psicosis ha terminado por convertirse en un clásico del horror. Desde los frag mentados títulos de crédito de Saul Bass hasta la música de Bernard Herrmann, Hitchcock utiliza todos los recursos cinematográficos a su alcance para pulsar los resortes del miedo en el espectador. Lo de menos termina siendo el trauma psicológico de Bates (explicado en la parte final de modo didáctico por un médico), porque por encima de él hay un sinfín de ingenios destinados a manipular al público.

En ese sentido, los momentos cuiminantes de Psicosis son infinitos: el parabrisas limpiando la lluvia del cristal del coche de Marion, que presagia el asesinato en la ducha; el shock que supone la muerte de la actriz principal en la primera mitad del metraje; la sangre en blanco y negro de lanet Leight perdiéndose por el desagüe, la muerte de Martin Balsam, cayendo de modo irreal escaleras abajo; el plano en que se funde el ojo sin vida de Leigh y el desagüe de la bañera; la bombilla oscilante durante el descubrimiento del cadáver de la madre (inspirada en El retrato de Dorian Gray); el plano final, en el que se superpone la imagen del rostro cadavérico de la madre sobre el de Anthony Perkins; la mano que Janet Leigh tiende a la cámara en busca de una ayuda imposible cuando muere en la ducha…

Las acusaciones que tachan de pueriles los componentes freudianos de Psicosis, dejando en evidencia lo obvio del comportamiento de Bates, reprimido por una madre autoritaria y puritana, y en consecuencia inseguro, tímido y apocado, víctima de una educación represiva que le convierte en un voyeur con dificultades para relacionarse con la gente (tartamudea) y repleto de traumas en los que se mezclan la culpa y los remordimientos, no dejan de tener su parte de razón. Resulta lógico interpretar el asesinato en la ducha como una sublimación de la violación que Bates no comete, y su desdoblamiento de personalidad, explicado en la parte final, parece extraído del Reader’s Digest, pero no eran estos temas los que más interesaban a Hitchcock (aunque puede que sí al público). El reto del director era, ante todo, técnico, y tuvo su culminación en la conocida escena de la ducha: «El rodaje duró siete días y tuvimos que realizar setenta posiciones de cámara para obtener cuarenta y cinco segundos de película.

Para esta escena me habían fabricado un maravilloso torso artificial con sangre que debía brotar bajo la presión del cuchillo, perno no me serví de él. Prefería utilizar a una muchacha, una modelo desnuda, que servía de doble a Janet Leigh. De esta, no se ven más que las manos, los hombres y la cabeza. Todo el resto está hecho con la modelo.

Naturalmente, el cuchillo no toca jamás el cuerpo, todo está hecho en el montaje. No se ve jamás ninguna parte tabú del cuerpo de la mujer, pues filmamos al ralenti los planos para evitar recoger en la imagen los senos. Los planos rodados a cámara lenta no fueron acelerados después, pues su inserción en el montaje da la impresión de velocidad normal».

Lo más curioso de Psicosis es que Hitchcock como se ha dicho, nunca pensó en ella como un film de terror. Sus intenciones cuando afrontó la realización de la película estaban muy lejos del género, y atendían más a preocupaciones de indole técnica: «En Psicosis, el argumento y los personajes me importan poco; lo que me importa es que la unión de los trozos del film, la fotografia, la banda sonora y todo lo que es puramente técnico podían hacer gritar al público. Creo que es para nosotros una gran satisfacción utilizar el arte cinematográfico para crear una emoción de masas. Y, con Psicosis, lo hemos conseguido. Lo que ha emocionado al público era el film puro. No lo emprendí con la idea de hacer una película importante. Pensé que podía divertirme realizando una experiencia. No ha costado más que ochocientos mil dólares, pero recaudó más de trece millones, y he ahí en lo que consistia la experiencia: “¿Puedo hacer un largometraje en las mismas condiciones que un film de televisión?”. Utilicé un equipo de televisión para rodar con mayor rapidez. Solo hice más lento el ritmo del rodaje cuando filmé la secuencia del asesinato bajo la ducha, la escena de la limpiza y una o dos más que señalaban el transcurso del tiempo”.

Los caprichosos distribuidores españoles, al observar que no se rodaba una continuación, decidieron bautizar Psicosis 2 al film Terror Eyes (1981, Ken Hughes), un subproducto protagonizado por Rachel Ward, pero existen
tres secuelas reales de Psicosis, naturalmente ninguna a la altura de la original: Psicosis, segunda parte, el regreso de Norman (Psycho I), data de 1983, contó con un guión del especialista en el género Tom Holland (director de Noche de miedo y Muñeco diabólico, entre otras) y fue dirigida por Richard Franklin (Patrick, Road Games). Retoma el personaje de Norman Bates tras su salida del psiquiátrico y cuenta con la presencia de Vera Miles, que en esta ocasión es la malvada de la historia, pues intenta enloquecer de nuevo a Norman para que vuelva a ser internado.

La escena de la ducha de la película de Psicosis es posiblemente una de las más míticas
La escena de la ducha de la película de Psicosis es posiblemente una de las más míticas.

Psicosis III (Psycho III, 1986) fue dirigida por el propio Anthony Perkins, que aprovechó para incluir algunos guiños a Hitchcock (Franklin incluso le había hecho aparecer de forma soslayada) de los que se puede considerar igualmente responsable al guionista Charles Edward Pogue. Se trata de una película muy apreciada por la revista especializada Fangoria, aunque casi solo por ella. Por ultimo, Psicasis N, el comienzo (Psycho IV The Beginning, 1990) fue un producto realizado directamente para la televisión por cable, dirigido por Mick Garris (Sonámbulos, -Stephen King’s Sleepwalkers, 1992) y que es mejor olvidar, pese a que contó con un guión firmado por Joseph Stefano, que trataba de explicar los orígenes de la psicopatía de Norman trasladándose a su infancia.

Algunas curiosidades adicionales: Hitchcock protagoniza su habitual cameo cuando Marion Crane regresa al trabajo después de pasar la hora del almuerzo con su amante: mientras ella entra, Hitch espera, en segundo plano, de pie en la acera. Janet Leigh no permitió a su hija ver la pelicula en televisión; la nina, llamada Jamie Lee Curtis se convertirla con el paso de los años en una de las actrices clave del género en los setenta (Halloween, Halloween 2, Prom Night, El tren del terror, La niebla, Road Games, etc).

Perkins, en una proyección celebrada en Cleveland, le dijo al público que había interpretado otras peliculas, pero prácticamente nadie fue capaz de citar un solo título. Alfred Hitchcock impidió en la época del estreno que nadie accediera a la sala después de comenzada la pelicula, en un gimmick digno de William Castle. Joseph Stefano, el guionista, trabajó posteriormente en la famosa serie de TV The Outer Limits.

Los homenajes a Psicosis se multiplicaron casi desde su mismo estreno: El monstruo en el armario (Monster in the Closet, 1986, Bob Dahlin) es uno de los cientos de titulos que recrean la escena de la ducha, especialmente divertida en este caso. Los titulos de cré- dito de Re-Animator (1985, Stuart Gordon) se suceden al son de una partitura de Richard Band directamente inspirada en la de Bernard Herrmann. En La noche de Halloween (Halloween, 1978), interpretada por la hija de Janet Leigh, John Carpenter da el nombre de Sam Loomis (el amante de Marion Crane) al personaje de Donald Pleasance. El final de Perturbado (1994, Santiago Segura), con las moscas en la mano del protagonista, rinde tributo a la última escena, etc.

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